El trabajo en el aula se basa en la metodología comunicativa, fomentando el desarrollo integrado de las cuatro macrohabilidades lingüísticas: comprensión oral, expresión oral, comprensión escrita y expresión escrita. La reflexión metalingüística se emplea únicamente como una herramienta de apoyo en el proceso de enseñanza y aprendizaje, donde tanto el docente como el estudiante comparten la responsabilidad del desarrollo del conocimiento.

Se emplean diversas estrategias didácticas, entre ellas la instrucción basada en contenidos, la resolución de problemas, el trabajo por proyectos, el teatro (leído o interpretado), el juego de roles, actividades interactivas, juegos, canciones y el uso de nuevas tecnologías (software educativo, videos, correo electrónico, búsquedas en Internet, entre otros). Los textos utilizados se seleccionan a partir de materiales ofrecidos por distintas editoriales y de recursos evaluados en reuniones profesionales. Su adecuación y el interés que despiertan en los estudiantes son monitoreados continuamente para garantizar su pertinencia.

El Colegio cuenta con infraestructura y recursos modernos que permiten implementar estas estrategias de manera efectiva, asegurando un entorno de aprendizaje dinámico y actualizado.

Además del desarrollo de competencias cognitivas y procedimentales, se busca fomentar hábitos de responsabilidad, comportamiento social, trato cordial, respeto, solidaridad y empatía, en sintonía con el carisma institucional. Se espera que los estudiantes cumplan con la puntualidad y asistencia, realicen las tareas asignadas y dispongan del material necesario para participar activamente en cada clase.

Incorporación de nuevos alumnos

Para integrar a los nuevos estudiantes en los grupos establecidos, se llevan a cabo distintas instancias de evaluación de conocimientos previos:

Entrevista informal: Se indaga sobre la experiencia previa del alumno en el aprendizaje del inglés, considerando datos relevantes como cursos previos, academias, profesores particulares o libros utilizados. Esta información contribuye al diagnóstico inicial.

Prueba de ubicación: Se administra un instrumento de evaluación que permite obtener una referencia aproximada del nivel de competencia comunicativa del estudiante, considerando tres de las cuatro macrohabilidades básicas.

Seguimiento: Una vez asignado a un grupo, el estudiante es monitoreado de manera más detallada para verificar su adaptación. Se evalúa si se encuentra cómodo, si puede seguir el ritmo de la clase con un esfuerzo razonable y si su nivel es el adecuado. En caso de ser necesario, y basándose en los indicadores de progreso y la observación del docente, se considera su reubicación en un grupo más adecuado a sus necesidades.